Aniceto Carvajal Sobrino
Aniceto Carvajal Sobrino
Teniente de Infantería
       
Nacimiento: 1897, Navalcán (Toledo)
Fallecimiento: México
Acciones militares
  • Guerra del Rif: Protección del convoy a Sidi-Mesaud (Marruecos)  (10 de mayo de 1924)
Reconocimientos

Cruz Laureada de San Fernando
O.C. de 2 marzo 1929
(D.O. nº 48)

Aniceto Carvajal Sobrino


Aniceto Carvajal Sobrino (Navalcán, Toledo en 1897 - México) fue un oficial del Tercio de Extranjeros condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando por la protección del convoy a Sidi Mesaud (Marruecos) el 10 de mayo 1924 durante su servicio en la Guerra del Rif.

Ingresó en 1916 en la Academia de Infantería de la que salió en 1920 promovido al empleo de alférez. En 1922, a su ascenso a teniente, consiguió pasar destinado al Tercio de Extranjeros, destacando en muchos de los combates en que intervino con ocasión de las campañas de Marruecos y siendo en 1926 ascendido a capitán por méritos de guerra.

 

Acción de guerra

El Teniente de Infantería D. Aniceto Carvajal Sobrino pertenecía a la 14ª Compañía de la Segunda Bandera del Tercio, que formaba parte de la columna que salió en la madrugada del día 10 de mayo de 1924 del campamento de Dar-Quebdani con objeto de batir al enemigo y entrar un convoy de agua, leña, víveres y municiones en la posición de Sidi-Mesaud. En el trayecto, la columna entabló rudo combate con el enemigo que, fuertemente atrincherado en barrancadas y laderas, oponía tenaz resistencia al avance de la columna. A las once horas y quince minutos se dio orden al Tercio para el asalto, y tras un intenso fuego de Artillería, ametralladoras y actuación de la aviación, se lanzaron dichas fuerzas al ataque de las trincheras enemigas. La 14ª compañía del Tercio llegó hasta las primeras trincheras y consiguió, tras heroica lucha cuerpo a cuerpo, tomar la posición del terreno que el enemigo defendía con tesón. Pero siendo su situación muy difícil por el mortífero fuego que de frente y flanco sufrían; el Teniente Carvajal, poniéndose a la cabeza de los pocos que quedaban, pistola en mano y con gran desprecio de su vida, se lanzó a la segunda trinchera, atacándola por el flanco izquierdo, siendo el primero en entrar en ella y desalojando al enemigo, que abandonó sus posiciones ante el empuje de los legionarios. Gracias esta brillante actuación, a la que el Teniente Carvajal contribuyó preferentemente con su ciega obediencia, serenidad, valor y audacia, el convoy pudo entrar en Sidi-Mesaud.